Así evitarás que el cambio de hora afecte a tu salud

Con estos consejos pondrás fin al insomnio y a la fatiga, asociados al cambio horario

De nuevo nos toca cambiar la hora, en esta ocasión, al horario de invierno. La madrugada del sábado 26 de octubre al domingo 27, a las 03:00 de la mañana volverán a ser las 02:00 horas. Por lo tanto, tendremos que retrasar las manecillas de nuestros relojes.

Ahora bien, ¿por qué tenemos que cambiar el horario dos veces al año: una a finales de marzo y la otra, ahora a finales de octubre? Se dice que el principal motivo es el ahorro energético. No obstante, tal como aseguran varios expertos del sector, el cambio apenas se nota en la factura de los hogares. Tal como muestran algunas cifras, los españoles tan sólo se ahorran un 5%, lo que equivale a unos seis euros por vivienda al año.

Cómo adaptarse al cambio horario

Parece que esto de cambiar la hora tiene los días contados. A partir de 2021 puede que sea la última vez que tengamos que hacerlo, ya que el Parlamento Europeo está a favor de ponerle fin. Previamente, los países deberán comunicar a Bruselas el uso horario que quieren tener antes del mes de abril de 2020.

Pero de momento, no nos queda otra y tendremos que cambiarla de nuevo, ¿ya estás preparado para adaptarte? Aunque cada año lo hacemos; retrasar las ajugas del reloj suele comportar, en líneas generales: insomnio, cansancio, fatiga y falta de concentración. Por eso, te damos algunos consejos para minimizar estos posibles ‘efectos secundarios’:

  • Adapta tus rutinas de sueño. Te recomendamos que retrases la hora de irte a dormir 15 minutos cada día y te levantes un poco más tarde. Si lo haces, de forma paulatina, a lo largo de una semana, el cambio será casi imperceptible. Puedes aplicar la misma regla con el horario de las comidas.
  • La siesta sólo cuando te hayas acostumbrado. Si te notas más cansado con el cambio de horario, de entrada, te aconsejamos que no hagas siesta porque puede ser contraproducente. Una vez te hayas adaptado al nuevo horario no pasa nada; eso sí, intenta que no supere los 30 minutos.
  • Practica ejercicio moderado. Caminar, nadar, ir en bicicleta, correr… El movimiento activa nuestro cuerpo. Aunque pueda parecer contradictorio, el ejercicio físico te dará energía para poder llegar en mejores condiciones al final del día. Ahora bien, no lo hagas antes de acostarte, porque sino tardarás más en conciliar el sueño.
  • Evita las bebidas estimulantes. Especialmente, durante la segunda mitad del día, prescinde del café, té o alcohol. Si te encanta disfrutar de un café por la tarde, puedes optar por su versión descafeinada.
  • Cena ligero. Por la noche es mejor apostar por cenas ligeras que incluyan ensaladas, frutas y verduras. De esta forma, dormirás más y mejor. Una cena abundante se traduce en una digestión pesada y por lo tanto, es probable que te despiertes más de una vez, debido a las molestias estomacales.
  • Encuentra momentos para desconectar. Vale, se hace de noche una hora antes… Pero no por ello, debes dejar de disfrutar de tu tiempo libre tras una larga jornada laboral. Por ejemplo: puedes ir al cine, quedar con amigos/as, ir de compras… Todo ello te ayudará a afrontar con más optimismo que oscurece antes o que hace peor tiempo.

En líneas generales, cabe señalar que los trastornos por el cambio horario suelen remitir en una semana. Por lo tanto, si transcurrido este tiempo, sigues padeciendo insomnio, cansancio u otro síntoma, no está de más que consultes con un médico o especialista. En este sentido, contar con un buen seguro de salud te permitirá elegir entre los mejores profesionales. En caso de tener dudas, te recomendamos que te pongas en contacto con tu mediador de confianza.

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