300 euros por brazo y 400 por pierna

Dos bandas, una llamada irónicamente del “Ortopedista”, defraudaban al seguro fingiendo falsos accidentes, a las víctimas les rompía brazos o piernas en función de la tarifa que quisieran cobrar.

La banda de Palermo liderada por el perito de seguros Michele Caltabellota, tenía como víctimas a gente de entre 20 y 30 años con problemas económicos o de drogadicción. Las víctimas accedían a sufrir la violencia necesaria para organizar un accidente y cobrar del seguro.
Esta banda fue desarticulada en la operación Tantalus y se realizaron 12 detenciones, entre ellas el lider, la enfermera del Hospital Civico de Palermo, Antonia Conte, que suministraba anestésicos y el abogado Fraziano D’Agostino.

La primera piedra

La investigación policial se inició tras encontrar en la calle el cadáver del tunecino Hadry Yakoub en enero de 2017. Inicialmente se creyó que había sido atropellado por un coche, pero los forenses atestiguaron que se trataba de fracturas realizadas antes de la muerte. La muerte sobrevino por un infarto, por no poder superar el dolor.
Desde entonces 15 falsos accidentes han podido ser reconstruidos en Milán, Turín y Messina. Las repercusiones para las víctimas eran valoradas en 150 mil euros que se quedaban las bandas.

La reconstrucción

Se procedía a contactar con la víctima, a la cual se le presentaba una tabla de tarifas en las que aparecía el dinero que se les abonaría por adelantado y tras juicio, por cada extremidad que pusieran a disposición de la banda.
Una vez aceptados los términos, eran llevados “cobertizo de los horrores” de Bagheria, donde se les proporcionaba anestesia y diversas drogas. Tapada la boca y atadas las extremidades, se usaban las grandes pesas del gimnasio para partirle los huesos.
Una vez partidos los huesos acordados se acercaba a las víctimas a las esquinas donde otros miembros de las bandas ya habían simulado el accidente, se les dejaba allí y se llamaba a urgencias.
La banda proporcionaba testigos y todo lo necesario, pero la compensación tras juicio nunca llegaba.

El cierre

Las declaraciones de Giuseppe Pennino y Francesca Calvaruso fueron determinantes en la investigación.

  • Giuseppe Pennino constata que la “compensación habría sido de mil euros inmediatamente y el 30% de lo que pagara la compañía de seguros, dejándome entender que mi ganancia final habría sido de unos 30 mil euros“. Compensación que en realidad nunca recibió tras haberse dejado partir ambos brazos.
  • Francesca Calvaruso, “me prometieron 34.000 euros y 800 euros por fractura en brazo y pierna, y solo obtuve 500 euros”. Nunca acabó de cobrar nada más.

También fueron importantes para valorar la violencia y premeditación, las tres víctimas graves que se encontraban en el domicilio de la enfermera en el momento de su detención.

Conclusiones

La capacidad del ser humano de ser un depredador de él mismo no tiene límite, en este caso las víctimas no eran solo parte afectada sino que cometieron un delito. Todos los posibles escenarios que podamos imaginar para defraudar al seguro no son más que tirar piedras sobre nuestro propio tejado, ya que el fin último del mismo es estar cubiertos en caso de desgracia.

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