1.000 dólares por jugarse la vida

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Redacción
15 de junio de 2018

La aventura del Poseidón (The Poseidon Adventure)

1972. Estados Unidos. 117 minutos. Cine de catástrofes.
Director: Ronald Neame. Guión: Stirling Silliphant, Wendell Mayes. Basada en la novela de Paul Gallico. Música: John Williams. Reparto: Gene Hackman, Ernest Borgnine, Red Buttons, Carol Lynley, Leslie Nielsen, Shelley Winters, Roddy McDowell, Stella Stevens, Jack Albertson, Pamela Sue Martin, Arthur O’Connell, Eric Shea, Fred Sadoff, Sheila Allen, Jan Arvan, Byron Webster, John Crawford, Bob Hastings, Erik Nelson, Charles Bateman.
Productora: Twentieth Century-Fox Film Corporation.
Presupuesto: 5 millones de dólares. Recaudación: 128 millones de dólares.

Sinopsis: El Poseidón es un lujoso, pero ya anticuado transatlántico (gemelo del Queen Mary) que realiza un crucero final desde Nueva York a Atenas antes de ser desguazado. En el trayecto se van cruzando las historias de distintos personajes. Un detective de Nueva York en decadencia, Mike Rogo (Ernest Borgnine) y su esposa, Linda (Stella Stevens), que viajan a Italia en su luna de miel; James Martin (Red Buttons), un solterón algo tímido; el matrimonio Rosen: Belle (Shelley Winters) y Manny (Jack Albertson), que viajan con destino a Israel para visitar a su nieto que no conocen; Susan Shelby (Pamela Sue Martin) y su hermano menor Robin (Eric Shea), que viajan para reunirse con sus padres en Grecia, y el reverendo Frank Scott (Gene Hackman), que tiene conflictos con su fe y siempre discute consigo mismo y con Dios acerca de su papel en el mundo. Todos son invitados a cenar a la mesa del capitán Harrison (Leslie Nielsen) y así se conocen. Para el capitán Harrison, el viaje no está exento de preocupación, ya que el representante de los dueños en el barco (Linarcos) le había exigido viajar a velocidad máxima para ahorrar costos. Para lograrlo la nave no lleva lastre. Durante la fiesta de celebración de Año Nuevo, animada por la cantante Nonnie Parry (Carol Lynley), el capitán Harrison sube al puente cerca de la medianoche en respuesta al aviso de las estaciones sismológicas en Creta y Grecia, que detectan un inusual movimiento telúrico submarino que causa una gigantesca ola de 30 metros de altura, que se desplaza en dirección perpendicular al navío. La sala de radar y después los vigías detectan un muro de agua frente a ellos. El Poseidón no puede resistir el impacto de la ola y sin lastre, se vuelca, quedando finalmente quilla arriba.

Premios: Oscar a la mejor canción y a los mejores efectos visuales.

El productor de la película sobre el hundimiento del Poseidón ofreció dinero extra para participar en escenas peligrosas

La aventura del Poseidón fue una de las cimas del género del cine de catástrofes que se puso muy de moda en los años 70. Dirigido en 1972 por Ronald Neame, cosechó un gran éxito comercial, siguiendo la estela de Aeropuerto (1970) y anticipándose a otros dos exitazos de 1974 como Terremoto y El coloso en llamas. El argumento gira en torno a la huida desesperada que emprenden los pasajeros de un transatlántico que acaba de naufragar. El reparto estaba lleno de actores conocidos como Gene Hackman, Shelley Winters o Roddy MacDowell. El rodaje fue complicado por la gran dificultad que entrañaba reproducir de un forma realista la catástrofe marina en una época en la que los efectos especiales eran muy rudimentarios.

Esta dificultad provocó problemas con las aseguradoras, que no veían claro que se pudiera asegurar las escenas en las que intervenían los dobles por el gran riesgo que conllevaba. El rodaje llegó incluso a verse afectado porque la productora no llegaba a un acuerdo para firmar las pólizas y eso obligó a ciertos cambios en la programación, que se centró en filmar durante las primeras semanas las partes más fáciles y menos arriesgadas de la película. Finalmente, se llegó a un acuerdo y el rodaje se pudo desarrollar de forma óptima.

De todos modos, no faltaron los incidentes. En varias de las tomas costó mucho lograr que un actor, o incluso un especialista de acción, accediera a realizar el trabajo. El productor tuvo que recurrir a ofreecer dinero extra. Como ejemplo, una de las escenas obligaba a realizar un salto de más de doce metros de altura sobre un cristal lateral del barco. Nadie se atrevía a hacerlo hasta que el productor decidió ofrecer 1.000 dólares al voluntario. Acccedió un dependiente de gasolinera que, a pesar del airbag situado estratégicamente para amortiguar la caída, se rompió varios huesos y estuvo al borde de quedarse tetrapléjico.

La crítica destacó la espectacularidad de la cinta. Fernando Morales señaló en El País que «con mucha imaginación, Neame resucitó el cine catastrofista con esta emocionante cinta que obtuvo una excelente acogida comercial.»

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