Opinión

José Luis Latorre
03 de febrero de 2017

Brexit is Brexit

“Brexis is Brexit”. Esas fueron las palabras que utilizó Theresa May, definiendo su postura ante la más que probable salida del Reino Unido de la Unión Europea. Cualquier proceso de ruptura entre países, a cualquier nivel, tiene consecuencias en el comercio -y este proceso no será distinto-, aunque, como siempre las más perjudicadas serán las pequeñas empresas, y en el caso de nuestro sector, los brokers y agencias de suscripción que actualmente están trabajando en el Espacio Económico Europeo  (EEE) sin ningún problema y que, por su tamaño, no podrán abrir subsidiarias dentro del citado espacio económico sin verse gravemente perjudicadas sus cuentas de explotación.

¿Qué pasará en materia regulatoria?

La salida del Reino Unido de la UE sin llegar a un acuerdo con la UE significaría que toda la legislación comunitaria dejaría de aplicarse al Reino Unido a nivel de la UE. Como resultado, los pasaportes de los negocios de seguros y reaseguros dejarían de estar disponibles automáticamente. Del mismo modo, los órganos de la UE, como la Comisión Europea y la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA), dejarían de tener competencia sobre asuntos del Reino Unido y se deberían establecer acuerdos de cooperación entre la EIOPA y los reguladores del Reino Unido -la Autoridad de Regulación Prudencial (PRA, Prudential Regulation Authority) y la Autoridad de Conducta Financiera (FCA, Financial Conduct Authority).

¿Hay opciones para mantener las relaciones tras el Brexit?

Aunque una vez activados todos los mecanismos parece probable que el posible escenario final no lo encontremos antes de mediados de 2019, ¿cuáles son las opciones que tiene el Reino Unido para mantener una relación con la UE tras el brexit? Desde mi punto de vista son tres.

Por un lado, la firma de nuevos acuerdos bilaterales, manteniendo el libre comercio y/o establecimiento sin pertenecer al bloque europeo, similar a lo que Canadá está negociando.

Por otro, unirse a la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC), mientras accede a los mercados europeos a través de acuerdos bilaterales (como Suiza).

Por último, la reintegración al Espacio Económico Europeo y la adhesión a la AELC (como es el caso de Noruega, Liechtenstein e Islandia).

Solvencia II como elemento estabilizador

De todas formas, conviene recordar que Solvencia II establece unas equivalencias en materia de Reaseguro para el caso de terceros países y que, en esas equivalencias, se establecen que los contratos de reaseguro procedentes de estos terceros países se tratan de la misma forma que los celebrados bajo Solvencia II.

Así, cuando una reaseguradora pertenece a un grupo con base en un tercer país, como podría ser Reino Unido tras el brexit, existe un régimen de equivalencia que haría posible que la supervisión del grupo se realizase en Reino Unido. En caso contrario y mientras no existiese esa equivalencia, los estados miembros podrían actuar supervisando directamente o acordar otros métodos de supervisión, como aceptar la constitución de una sociedad filial en la UE. De esta manera, la supervisión se debería hacer mediante un acuerdo del supervisor del país sede de la filial y el supervisor del Reino Unido, y solo a efectos de Solvencia II el grupo asegurador con matriz en Reino Unido sería tratado como miembro UE.

Además, será posible establecer pactos entre los reguladores de la UE y los del Reino Unido antes del establecer el régimen de equivalencia, que deberán establecer acuerdos de intercambio de información y supervisión. Estos acuerdos están previstos en Solvencia II siempre y cuando se cumplan condiciones de reciprocidad.

En definitiva, el futuro del reaseguro tras el brexit dependerá del modelo acordado entre Reino Unido y la UE, incluyendo el régimen de equivalencias en caso de Reino Unido lo consiga, siendo más compleja la situación para el seguro directo y la mediación de seguros.

¿Y qué nos espera…?

Actualmente es difícil saber que camino se tomará y el alcance del acuerdo entre Reino Unido y la Unión Europea en caso de salida. El camino hasta el brexit será largo, veremos cómo concluye y, luego, cómo se cierran las negociaciones. En caso de que, efectivamente, Reino Unido abandone la Unión Europea, creo que a lo sumo se logrará un acuerdo de incorporación a la AELC, ya que la Unión Europea no puede permitirse un acuerdo ‘tipo Noruega’ para un país que ha decidido abandonarles, ante el posible riesgo de contagio a otros países, lo que probablemente supondría el fin de la Unión Europea.

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