¡Que nadie se ponga enfermo!

La gripe y otras enfermedades o lesiones pueden costar muy caras al autónomo

El mal tiempo trae consigo más absentismo laboral. Este año la principal causa es la gripe, culpable de 472 defunciones y de 1 de cada 5 faltas laborales por prescripción de reposo. Además, la recuperación no suele ser inferior a 7 días.

Por su especial virulencia y duración, el impacto económico de este virus está cifrado en torno a los 1.520 millones de euros, teniendo en cuenta que en España hay 19 millones de empleados.

¿Y qué sucede cuando es el autónomo quien se pone enfermo? Que ve reducidos sus ingresos considerablemente. De ahí el dicho que afirma que el autónomo nunca se pone enfermo, porque si se le ocurre enfermar más vale que se apriete el cinturón. La mayor parte de los trabajadores autónomos elige cotizar con la base mínima, lo que conlleva que su prestación en caso de enfermedad será de poco más de 500 euros mensuales. Descontada la cuota de autónomos, que ha de seguir pagando, el subsidio se queda en menos de 300 euros mensuales. Obviamente, si cotizara por mayor importe tendría una prestación mejor.

Pero el económico no es el único problema. De pronto, el autónomo se ve obligado a gestionar un montón de papeleo. Hay que rellenar la solicitud y presentarla en la mutua o en el Instituto Nacional de Seguridad Social, aportar el justificante de pago de las cuotas de los últimos tres meses y los partes del médico de familia ─en un plazo de tres días─, además de la declaración de situación de actividad ─el plazo es de 15 días─. Y, sobre todo, hay que acordarse de acudir a los reconocimientos médicos obligatorios porque la prestación se suspende de forma cautelar si no se presenta a las visitas en las fechas pactadas.

Una posible alternativa es contratar un seguro de incapacidad temporal, ya que les permite mantener su nivel de vida, a través del cobro de una indemnización, cuando no pueden desempeñar su trabajo.

El importe percibido por día de incapacidad es mayor o menor en función de la cuota escogida y del tipo de enfermedad o lesión sufrida. Por poner un ejemplo práctico, por incapacidad temporal por una fractura se suele cobrar entre 40 y 80 euros diarios de indemnización. Son muchas las compañías que trabajan con este tipo de seguro y todas ofrecen múltiples variedades de este producto, por lo que lo mejor es, como siempre, consultar con un profesional y dejarse aconsejar.

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