Los peatones también tienen la culpa

Ser peatón no te excluye de responsabilidad en caso de accidente si tu conducta no es la debida

No es habitual que en caso de accidente entre un vehículo a motor y un peatón sea este último quien tenga que indemnizar por los daños causados pero a veces pasa. Prueba de ello es la condena que acaba de recaer sobre un peatón en Oporto, que tendrá que cumplir un año de prisión por homicidio por negligencia y pagar una multa de 190.000 euros a la familia del fallecido.El accidente tuvo lugar cuando el peatón, un obrero que recogía señales de tráfico, cruzó la calzada por un lugar incorrecto. Su acción ocasionó una maniobra brusca por parte de un motorista, que acabó chocando contra un muro para esquivarlo. El motorista, que tenía esposa y dos hijos, falleció días después. Además, la sentencia especifica que el exceso de velocidad del motorista, que circulaba a unos 55 km/h por una vía de 40 km/h, no fue la causa del accidente, sino la conducta imprudente del peatón.

No es la primera vez que una imprudencia así acaba obteniendo condena, también en nuestro país. De hecho, el juzgado de Primera Instancia 7 de Salamanca condenó en septiembre a un joven a pagar 521 euros por los daños ocasionados a un coche con el que chocó. El joven, que iba con los auriculares puestos y escribiendo en su teléfono móvil, cruzó por un lugar indebido, sin paso de cebra. El choque provocó daños en la chapa lateral del vehículo y en el retrovisor, daños que acabó pagando el acusado a pesar de que su defensa esgrimía que el conductor circulaba con exceso de velocidad.

La Dirección General de Tráfico recuerda en su página web que los peatones nunca deben circular por autovías o autopistas y que en las vías urbanas donde no haya pasos destinados al cruce ni semáforos se debe escoger un lugar con visibilidad (mejor las esquinas) y sin vehículos aparcados ni autobuses parados. Antes de hacerlo hay que mirar primero a la izquierda, luego a la derecha y nuevamente a la izquierda. Una vez estemos seguros de que no hay peligro, se debe cruzar en línea recta, rápido pero sin correr. Si durante el cruce apareciese inesperadamente un vehículo, el consejo de la DGT es detenerse, a ser posible, en el centro de la calzada, y esperar que pase.

Por carreteras interurbanas, los peatones deben circular por la izquierda, para que puedan ver de frente los vehículos que se acercan, excepto si el lado derecho de esa vía ofreciera más seguridad. En cambio, deberán circular por la derecha los grupos de peatones dirigidos, las personas en silla de ruedas o aquellas personas que empujan un vehículo de dos ruedas o un carrito. En caso de tener que cruzar, se recomienda hacerlo por lugares sin curvas ni rasante y en los que no haya árboles. Y, en todo caso, fuera de poblado, siempre es conveniente que lleven armillas reflectantes.

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