The Fortune Cookie

1966. Estados Unidos. 125 minutos. Comedia.

Director: Billy Wilder. Guión: I.A.L. Diamond y Billy Wilder.
Reparto: Jack Lemmon, Walter Matthau, Ron Rich, Cliff Osmond, Judi West, Lurene Tuttle, Harry Holcombe, Les Tremayne, Lauren Gilbert, Marge Redmond, Noam Pitlik, Harry Davis, Ann Shoemaker.
Productora: United Artist.Presupuesto: 3,7 millones de dólares.
Recaudación: 6,8 millones de dólares.

Sinopsis: Harry Hinkle, un cámara de televisión de la CBS, tiene un accidente en un estadio de fútbol americano mientras está a pie de campo trabajando en la transmisión del partido. Un jugador choca con el cámara y éste sufre una conmoción cerebral. Es una lesión leve, de la que se recupera rápidamente, pero su cuñado Willie Gingrich, un abogado sin escrúpulos, le hace una propuesta muy tentadora: fingir que la lesión es grave para cobrar una gran cantidad de dinero por parte del seguro. Harry duda, pero acepta la propuesta porque piensa que puede ser la oportunidad de retomar la relación con su ambiciosa ex esposa.

Un fraude desternillante y corrosivo

‘En bandeja de plata’ narra en clave de comedia el intento de engañar a una compañía de seguros

El genial director vienés Billy Wilder utiliza una vez más el mundo del seguro como elemento fundamental de la trama, esta vez en una película que mantiene las virtudes básicas que caracterizan su filmografía. Es una película muy divertida, pero a la vez corrosiva y desalentadora. Narra una historia mil veces vista: el intento de engañar a la compañía aseguradora para lograr el billete hacia una vida nueva, sin trabajar y con el futuro asegurado. El filme se centra en varias subtramas. La principal cuenta la historia de los dos rufianes -el mezquino abogado ‘Whiplash Willie’ Gingrich (Walter Matthau) y su ingenuo cuñado Harry Hinkle (Jack Lemmon)- en su lucha por engañar a Chester Purkey (Cliff Osmond), el investigador de la compañía de seguros que rápidamente sospecha porque tiene conocimiento de la fama del abogado. Otro punto clave es la relación entre Harry y el jugador que le causa la simulada lesión, Luther ‘Boom Boom’ Jackson (Ron Rich). Y, por último, la relación con su ex mujer Sandy (Judi West), interesada únicamente en el dinero, pero de la que Harry sigue enamorado.

Wilder construye unos personajes basados en arquetipos que se van acentuando a medida que avanza el metraje y que confirman todo los que suponíamos sobre ellos. Harry se arrepiente de haber tomado esta decisión, pero sigue adelante porque tiene la esperanza de recuperar a Sandy. Y en paralelo se siente fatal viendo que ‘Boom Boom’ Jackson está muy afectado por haber provocado el accidente y desciende en picado su rendimiento en la liga.

La crítica ha calificado la película como otra pequeña obra maestra de Billy Wilder. El País escribió que “el maestro despliega todo su afán corrosivo en una película tan agresiva como divertida, una inolvidable muestra de la capacidad del cineasta vienés para husmear en los entresijos de la realidad y desmenuzar sus miserias sin compasión” y añade que “entre carcajadas, el espectador, en más de una ocasión, siente cómo se le congela la sonrisa”. La revista noreteamericana Empire destacó que “rara vez la sátira de la gran pantalla ha sido tan desalentadora o tan divertida de manera despiadada”. Para The Hollywood Reporter es “la mejor película de Billy Wilder desde ‘El apartamento’ y la más divertida desde ‘Con faldas y a lo loco'”. Por último, Chicago Reader destaca que es “salvajemente divertida en algunas partes”.

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