¿Dónde acaba el seguro de la comunidad y empieza el del hogar?

La rotura de una ventana de la fachada quedaría cubierta por el seguro comunitario, pero no los daños a nuestro televisor tras la caída de un rayo en el edificio

Imaginemos que cae un rayo sobre el edificio donde vivimos y provoca daños eléctricos en las viviendas y en las zonas comunes. ¿Lo que cubre el seguro de la comunidad o la póliza del hogar? Pues depende de lo que se haya dañado. La póliza comunitaria cubrirá los daños en las líneas eléctricas, siempre que éstas cumplan la normativa legal vigente, y los elementos comunes afectados, incluyendo el continente si así consta en el contrato.

Así, por ejemplo, quedaría cubierta por la póliza de la comunidad la lámpara que estuviera conectada en la portería o la reparación del ascensor y, en cambio, no cubriría nuestro televisor estropeado por la tormenta, porque es de nuestra propiedad. En este caso, tendremos que acudir a nuestra póliza del hogar, si la tenemos.

El seguro de la comunidad también cubre la reparación de tejas sueltas, tuberías comunitarias, los daños por incendios o inundaciones y todo tipo de elementos comunes. Incluso puede llegar a garantizar, si la póliza así lo prevé, la cobertura del impago de un vecino de los gastos comunitarios.

Hay casos en los que no se sabe bien dónde empieza una póliza y dónde acaba la otra. Así, si se rompe una ventana de la fachada, ¿quién lo paga? En este caso será el seguro de la comunidad, que contiene la garantía de rotura de cristales. Mucho cuidado porque ésta no incluye los cristales del interior de nuestra vivienda, que quedarían dentro del ámbito del seguro del hogar.

Aún así, existen seguros comunitarios muy completos con coberturas más allá del ámbito de los elementos comunes, como las que cubren los daños por aguas privadas o los daños estéticos en los muebles o pertenencias del interior de una vivienda.

Por norma general, la responsabilidad civil comunitaria no cubre en caso de inundaciones entre dos vecinos, ya que será el seguro del hogar del piso donde se haya originado la fuga quien pague los daños de los dos. En caso de no tenerlo, éste tendrá que hacer frente al pago de la reparación y de la indemnización por los daños causados. De ahí la importancia de contar siempre con una póliza del hogar.

Cierto es que en ocasiones pueden producirse duplicidades entre ambos seguros, por lo que lo mejor es contar con el asesoramiento de un profesional del sector para conocer los límites de cobertura de cada póliza, cosa que puede suponernos un ahorro y previene posibles conflictos en caso de siniestro.

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