Brotes verdes en el pozo de las pensiones

Las pensiones públicas en España pasan por su peor momento, pero ante la adversidad surgen alternativas que podrían dar esperanza a los futuros pensionistas.

El sistema de financiación público de pensiones está en una situación preocupante, con pocos fondos y con previsión de un endeudamiento crónico. A esta situación de deudas e improvisación, se le suman las últimas declaraciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con las que ha mostrado su preocupación por la sostenibilidad de este sistema público.

La OCDE calcula que “España tendrá una de las tasas de dependencia más altas del mundo (sólo superada por Japón) para 2050”. Es decir, que las personas menores de 16 años o mayores de 64 años, beneficiarias mayoritariamente de las pensiones del Estado, superarán con creces a la población en edad de trabajar, lo que llamamos la ‘tasa de dependencia’.

Alternativas al sistema actual
Una de las propuestas que va cogiendo fuerza para revertir la pésima situación en la que nos encontramos, son las cuentas nocionales o también conocidas como cuentas individuales. Este sistema no es nuevo, ya se aplica en países como Suecia, Italia o Polonia, y se presenta como solución en el caso de las prestaciones por jubilación.

Consiste en mantener el mismo sistema que tenemos hoy en día, un sistema de reparto donde las cotizaciones de los afiliados a la Seguridad Social pagan las pensiones a los jubilados. La diferencia es que lo que se cobraría como pensión depende de lo aportado durante toda la vida laboral del pensionista (no como ahora que cuentan los últimos 20 años).

El funcionamiento es el siguiente, el trabajador tendría una ‘cuenta virtual’ donde se guardarían sus aportaciones (éstas no irían a parar ni a cuentas bancarias ni se invertirían en mercados financieros). Así, cuando la persona llega a la jubilación, al total acumulado y los posibles rendimientos, se le aplicaría un factor de conversión en base a la esperanza de vida. Es decir, que se calcularían los años que teóricamente le quedan de vida (según la media del país) y se dividiría la cantidad total acumulada en mensualidades.

Esta opción tiene cada vez más adeptos, sin embargo también cuenta con detractores que señalan sus puntos negros. Por ejemplo, que los que tengan sueldos más bajos en activo prolongarán sus rentas bajas en la jubilación.

A falta de una propuesta en firme para reformar el actual sistema público, sectores como el asegurador han alzado la voz para presentar los planes de pensiones privados como alternativas seguras. “Contar con un ahorro privado para la jubilación es una opción y decisión individual que hará que en un futuro se pueda contar con un capital acumulado para hacer frente a imprevistos más allá de confiar solamente en la pensión pública”, explican desde la compañía Allianz.

“La expectativa de vida de los jubilados cada vez es mayor, por lo que el ahorro para la jubilación e incluso la gestión del cobro de la prestación de ese ahorro son clave para una buena planificación de la jubilación”, concluyen.

Ante esta opción como siempre lo más aconsejable es acudir a un profesional que nos asesore con la mejor opción en base a nuestra situación personal.

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