Tu broma puede salir cara

Si ya estás pensando en tu próxima inocentada vigila que no se te vaya de las manos, podría tener consecuencias legales.

El día 28 de diciembre es el día de los Santos Inocentes y la tradición popular da rienda suelta a gastar bromas, las llamadas ‘inocentadas’; hasta los medios de comunicación se atreven con ellas. La mayoría nos sacan unas risas (no tanto en el que las sufre) pero hay que ir con cuidado con esa ‘broma’ pues podría tener consecuencias legales: “El mero hecho de estar realizando una broma, aunque sea en el ámbito privado, no nos exime de cumplir con la ley, por lo tanto, hay que tener mucho cuidado en no infringirla”, asegura el abogado de ARAG, Luis Daunis.

Internet: las bromas virales
Podríamos decir que los ‘memes’ ya forman parte de nuestra vida y seguro que hoy se compartirán más que nunca, pero tal como advierte el abogado de Arag, “hay que ser cautos, todo aquello que se difunde sobre otras personas a través de Internet y en las redes sociales es susceptible de vulnerar el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen de dicho individuo”.

Como precaución el experto recomienda evitar publicar fotos o vídeos ofensivos para el destinatario y no difundirlas sin tener autorización. Más, si hay menores implicados, ya que en su defensa podrían actuar su padres pero también la Fiscalía del Menor. Debemos recordar que no se puede distribuir en ningún caso una fotografía de un menor sin el consentimiento de sus progenitores o representantes legales.

Las míticas llamadas telefónicas
Las llamadas tomando el pelo a alguien son un clásico en el mundo de las inocentadas, y hasta llegan ahora renovadas a través de aplicaciones móviles que permiten incluso grabarlas. Este archivo de audio puede reenviarse fácilmente por las redes sociales, pero de nuevo hay que andarse con cuidado: “la divulgación de la grabación sin el consentimiento de la persona que ha sido registrada puede considerarse también un daño al honor, a la intimidad y a la propia imagen de la persona grabada, todo ello en función del contexto y situación que se haya provocado a resultas de la broma”, describe Luis Daunis. Para quedar completamente cubiertos legalmente, desde Arag, indican que siempre debemos pedir permiso antes de grabar la voz de otra persona, sea una broma o no.

Cuidado con hacerse pasar por otro
Otro recurso común es hacerse pasar por otra persona. En estos casos, Daunis asegura que “hay que evitar a toda costa manipular las cuentas personales de nadie, o usar sus documentos de identificación, ya que dicha acción podría considerarse un delito de usurpación de estado civil, más aún si se accede a beneficios o recursos que le corresponderían a dicha persona, y en todo caso, ante la suscripción de servicios o contratos en nombre de éste –en cuyo caso además, podría darse un delito de falsedad documental-”. El abogado recuerda que “aunque el objetivo final sea una broma no eximirá de responsabilidad a su autor”.

No hay que crear pánico generalizado
Cuando se realizan bromas colectivas hay que evitar crear situaciones de pánico generalizado. Fingir un falso incendio o una amenaza de bomba puede conllevar riesgos ya que ‘las víctimas’ de nuestra broma pueden reaccionar mal e incluso necesitar asistencia médica, aunque estén expuestos poco tiempo a la confusión.

Además, el hecho de simular una situación de peligro en un sitio público, que hasta puede implicar que acudan los cuerpos de seguridad o los servicios de emergencias, está recogido en el Código Penal como un delito de desórdenes públicos. Y según la responsabilidad civil de nuestros actos, nos podría tocar pagar con la indemnización de los daños y perjuicios que se hayan producido de esa ‘broma inocente’.

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