Aquí no hay quién viva

Las comunidades de propietarios afrontan problemas similares, con la morosidad y las discrepancias sobre las inversiones a la cabeza del ranking

Convivir con los vecinos no es fácil y las comunidades de propietarios dan fe de ello. Las discrepancias de criterio entre los habitantes de un mismo inmueble son inevitables, dadas las diferentes circunstancias en las que viven cada una de las familias. Pero no hay mas remedio que ser flexible y buscar el bien común porque hay decisiones que deben tomarse obligatoriamente. El escenario en el que deben resolverse las disputas es la reunión de la comunidad de propietarios. Por lógica, cuanto mayor es el inmueble, más puntos de fricción entre vecinos.

La dos causas más frecuentes de discusión son las inversiones a realizar y la morosidad. Las inversiones siempre cuentan con la oposición de aquellos vecinos que no van a recibir mejoras directamente. Casos muy comunes son, por ejemplo, el debate sobre las mejoras de las zonas comunes con jardín y piscina. Los que no usan estos espacios son reacios a dar su voto afirmativo. Otro caso es el de la instalación del ascensor, una mejora que no afecta a los que viven en la planta baja. Y, por supuesto, el diferente nivel económico de las familias determina su predisposición o no a dar su apoyo a las inversiones.

“Otro punto conflictivo es el de la morosidad. Para afrontar este problema, lo primero que hay que hacer es reclamar por escrito al vecino el dinero que adeuda. Las acciones legales pueden comenzar cuando ya se deben tres recibos. Se calcula que la morosidad afecta a más del 40% de las comunidades de propietarios en España y que la cantidad adeudada por los vecinos asciende a 1.800 millones. Es conveniente contratar un administrador de fincas que se ocupe de ejecutar la mayor parte de los trámites. Uno de ellos es el de contratar un seguro para el edificio.

La situación tan habitual de tener vecinos que no pagan ha originado una rápida respuesta por parte de las compañías aseguradoras, que están ofreciendo la posibilidad de contratar la cobertura de impago de cuotas de vecinos, de tal modo que, en el caso de que se produzca dicha situación de morosidad, la aseguradora se haría cargo de la reclamación judicial de las cuotas impagadas, e incluso del anticipo de las mismas (hasta un límite determinado). A nivel individual, cada propietario debe tener un buen seguro de hogar para hacer frente a posibles daños a terceros. Para su contratación, lo mejor es dejarse asesorar por un profesional de los seguros.

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