Autómata

2014. España / Francia. 110 minutos. Ciencia ficción.
Director: Gabe Ibáñez. Guión: Gabe Ibáñez, Igor Legarreta y Javier Sánchez Donate. Reparto: Antonio Banderas, Melanie Griffith, Robert Forster, Dylan McDermott, Birgitte Hjort Sørensen, Javier Bardem.
Productora: Green Moon / Nu Boyana Viburno
Presupuesto: 5,5 millones de euros

Sinopsis: La acción transcurre en 2044. El incremento de las tormentas solares ha convertido la Tierra en un desierto radioactivo, en el que apenas viven 21 millones de personas, que comparten el planeta con millones de robots. Jacq Vaucan, interpretado por Antonio Banderas, es un agente de seguros de una compañía de robótica y se halla investigando un caso aparentemente rutinario. En el desarrollo de su trabajo descubre un secreto que amenaza con destruir la raza humana.

Antonio Banderas, un agente de seguros dispuesto a salvar la raza humana

En la película ‘Autómata’, el protagonista intenta salvar a la humanidad en un mundo poblado por robots

Es muy habitual ver películas en las que aparecen agentes de seguros y directivos de compañías aseguradoras haciendo su trabajo corriente, a veces en contextos un poco menos rutinarios de lo habitual. Lo que es insólito es ver a un agente de seguros convertido en la única esperanza de la humanidad para evitar su destrucción. Este planteamiento improbable es el que plantea este film coproducido con capital español y francés y filmado casi en su totalidad en Bulgaria. El punto de partida quiere recrear un mundo a lo ‘Blade Runner’ y durante el tramo inicial el ritmo es alto y entretiene. Con el paso de los minutos, el filme decae y ofrece una segunda parte menos atractiva.

El espectador asiste, de entrada, a una visión apocalíptica, con una Tierra cuya superficie es radiactiva debido a las incesantes erupciones solares y una raza humana diezmada. Los 21 millones de supervivientes han construido robots, llamados “peregrinos”, que deben colaborar en la reconstrucción del planeta en ambientes hostiles. Estos robots tienen dos mandamientos que deben cumplir: han de preservar la vida humana y no pueden modificarse a sí mismos. En un principio, son vistos como la salvación de la humanidad y son venerados. Sin embargo, cuando no pudieron detener el avance de la desertificación fueron relegados al papel de mano de obra y de servidumbre doméstica. En este entorno aparece Jacq (Banderas), un agente de seguros de la compañía de robótica Robot Organic Century (ROC).
Jacq se ocupa de analizar siniestros y le toca investigar un informe de Wallace, un policía que le disparó a un robot porque al parecer se estaba modificando a sí mismo. Jacq descubre que el robot había escondido algunos componentes electrónicos robados, incluyendo una rara batería nuclear en miniatura que puede alimentar un robot indefinidamente, con lo que se volvería independiente de la red eléctrica. Esta posibilidad daría el control a los robots y pondría en peligro a la humanidad. A partir de ese momento, la trama se acelera y Jacq se convierte en el hombre que debe luchar para evitar una catástrofe que extinguiría la especie humana. Resulta muy poco frecuente ver que el héroe de una cinta de acción es un agente de seguros. En este caso, además, la rareza es mayor porque se trata de una película de ciencia ficción.

La crítica acogió la película de forma desigual. Javier Ocaña, en El País, dijo que “Ibáñez y sus coguionistas hacen un trabajo limpio, eficaz y atractivo, al menos en su primera mitad (…) Sin embargo, cuando los protagonistas alcanzan el desierto, la historia y el ritmo se atascan”. Fotogramas señaló que se trata de un filme “para fans de la ciencia-ficción en estado puro. Lo mejor: su poderosa atmósfera. Lo peor: el contraste entre sus grandes palabras y la ingenuidad de sus reflexiones”. Luis Martínez, en El Mundo, dice que “la película camina a tientas entre los clásicos recientes del género sin alcanzar a proponer un modelo que no se haya visto antes (…) en su imperfección, ‘Autómata’ ofrece momentos de placer nada mecanizados.” Por último, Carlos Boyero, también en El País, sigue sin dejar a nadie indiferente cuando da su visión de la obra de Ibáñez. “El planteamiento inicial suena a ‘Blade Runner’, pero en cutre. Y va a peor. (…) Todo es un disparate. No se salva nada. Incluida la interpretación de Banderas”.

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