¿Un accidente tras la cena de empresa es accidente de trabajo?

La legislación española considera que los trayectos hacia y desde la comida de Navidad de la compañía forman parte del periodo laboral

Diciembre es el mes de las cenas de empresa. Una de las tradiciones que perdura y no pierde fuerza es la de comer o cenar con todos los compañeros de trabajo. En esto coinciden empresas grandes y pequeñas. A medida que se acerca el día de Navidad, es más difícil hacer una reserva en los restaurantes. Con tanto ajetreo (y alguna copa de más), la pregunta que surge es: en caso de accidente en el trayecto de ida hacia la cena o de vuelta hacia casa, ¿debemos considerarlo como accidente de trabajo?

La legislación española contempla el concepto de accidente In Itinere que es el que se aplica a los accidentes de trabajo. En el caso de la cena de empresa, diversas sentencias del Tribunal Supremo han ido ampliando los supuestos y ya hace unos años que se considera In itinere los viajes hacia el lugar donde se celebra la cena y desde el mismo hacia el domicilio particular. Por tanto, si un trabajador acude a la cena y de vuelta a casa sufre un accidente de tráfico, éste normalmente se considerará accidente laboral.

El bufete de abogados Cuatrecasas señala que, efectivamente, ha habido una evolución en la jurisprudencia que ha ampliado los supuestos aplicables. En paralelo, de estas sentencias se desprenden varias características identificadas por los tribunales que ayudan a definir en qué casos debemos hablar de accidente In itinere. Estas son algunas de las citadas notas:

  1. Que la empresa invite a toda la plantilla, no faltando ninguno de los trabajadores.
  2. Que se organicen discursos por los superiores que doten de “oficialidad” al evento;
  3. Que se acuerde hacer entrega a aquéllos de la cesta de navidad, prestación indudablemente laboral;
  4. O, incluso, que se altere el régimen ordinario de jornada -pasando de la partida a la intensiva, por ejemplo-, modificando el horario de trabajo para que todos los trabajadores puedan asistir.

Hay casos especiales en los que esta calificación puede variar y de entrada no queda claro si el accidente debe considerarse laboral. Por ejemplo, Cuatrecasas señala el consumo de alcohol como una circunstancia que puede cambiar la calificación de la tipología del accidente. Según el citado bufete, “como regla general y de acuerdo con los pronunciamientos judiciales en este ámbito, el consumo de alcohol no desvirtúa la calificación como laboral del accidente in itinere salvo que se acredite una relación directa de causalidad entre el accidente y el estado de intoxicación del trabajador accidentado”. En concreto, dejaría de ser accidente laboral si se puede acreditar que el trabajador ha cometido un delito de imprudencia temeraria, como consecuencia de “asumir riesgos manifiestos, innecesarios y ajenos a la conducta normal de las personas”.

Delimitar esta circunstancia es muy difícil. Cuatrecasas recuerda que el Tribunal Supremo, en sentencia de 23 de enero de 2007, concluyó que “no es posible determinar una tasa de alcohol en sangre, en el marco de un accidente cuya contingencia profesional se discuta, que permita delimitar cuándo nos hallaremos ante una imprudencia temeraria y cuándo ante un accidente de trabajo”. Es necesario investigar todos los detalles del accidente y valorar el impacto exacto que la tasa de alcohol tuvo en el trabajador accidentado (estatura, peso, alimentos ingeridos previamente…) y también cuál fue su comportamiento para determinar si hubo conducta temeraria como consecuencia, por ejemplo, de circular a una velocidad excesiva, consumir drogas o vulnerar las normas de tráfico.

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