15 millones por ahorrarse el mantenimiento

La cadena de tiendas Dillard’s acuerda una indemnización millonaria a la familia de una niña que perdió tres dedos en unas escaleras mecánicas

Este caso muestra una demanda que no era loca ni absurda y un desenlace probablemente justo. Lo que sí fue absurdo, fue el comportamiento de una gran multinacional que tuvo que pagar una indemnización millonaria y provocó un gran daño a una niña a consecuencia de su decisión de ahorrarse unos dólares en el mantenimiento de unas escaleras mecánicas. La guerra en los tribunales desveló que Dillard’s, una cadena de grandes almacenes que factura más de 6.000 millones de dólares al año, actuó con desidia por ahorrarse un puñado de dólares.

El accidente se produjo en 2005 en una de las tiendas de Dillard’s en Florida. Kerriana Johnson, una niña de cinco años, estaba jugando en la zona cercana a la escalera mecánica. En un momento determinado empezó a jugar en la misma escalera, subiendo en dirección contraria al sentido descendente que llevaban las escaleras. La niña resbaló y su zapato quedó atrapado en la escalera. Al intentar liberarse con la mano, su mano fue engullida por la escalera causando la pérdida de tres dedos de la mano.

Tras el incidente, la familia de Kerriana presentó una demanda contra la compañía. Solicitaban una indemnización de casi 36 millones de dólares por el dolor causado y por el dinero invertido en gastos médicos. El jurado del tribunal ordenó a la compañía, en primera instancia, 9,4 millones de dólares, pero tenía pendiente dictaminar sobre el daño punitivo, es decir la multa civil que se añade a las clásicas indemnizaciones por daños (patrimonial y moral) y que pretende castigar a los proveedores de bienes y servicios que incurran en graves conductas incorrectas. El jurado, formado por seis personas, previsiblemente iba a imponer otra multa millonaria, pero no llegó a tiempo porque antes se anunció el acuerdo extrajudicial entre demandante y demandado. Dillard’s asumió el pago de 15 millones de dólares para dar por finalizado el proceso legal. La familia podría haber obtenido más dinero, pero a costa de esperar años, ya que los abogados de la defensa pretendían alargar el litigio hasta agotar todos los recursos posibles.

El juicio, sin embargo, demostró la conducta absurda de Dillard’s. Los demandantes demostraron que la escalera había causado daños, especialmente roturas de zapatos, a más de ochenta clientes. Los abogados de Kerriana explicaron también al jurado que los gerentes de Dillard’s sabían que la escalera mecánica era peligrosa y crearon una empresa simulada para que pareciera que habían efectuado de forma correcta el mantenimiento de las escaleras mecánicas. Los abogados de Dillard reconocieron algúna fallo en la escalera mecánica, pero afirmaronn que el accidente ocurrió porque la madre de la niña no la supervisaba adecuadamente. El jurado escuchó también como la empresa, cuya central está en Arkansas, usaba trabajadores sin licencia para ahorrar dinero en reparaciones de las escaleras mecánicas y como creó una compañía de servicios falsos para evitar las inspecciones estatales. Por último, Dillard’s no informó de la multitud de accidentes ocurridos.

“El comportamiento de Dillard’s en este caso de principio a fin -y creo que se refleja en el veredicto del jurado- ha sido eludir todas las leyes de seguridad”, afirmó Justin Johnson, el abogado de la familia. Johnson añadió que esperaba que este caso sirviera para “disuadir este tipo de comportamiento en el futuro”. La realidad es que Kerriana tenía 5 años cuando perdió los dedos durante un viaje de compras con su madre y sus dos hermanos.

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